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Ahora Que han Partido

  • Sep 8, 2025
  • 1 min read

Ahora que han partido,

ahora que el silencio me abraza,

camino por las huellas del recuerdo

y en mi mente florecen sus miradas.


Los recogía entre risas y deberes,

entre cuentos, juegos y canciones.

Cada instante fue semilla de ternura,

cada día, un jardín de emociones.


Y si en el viaje alguna vez erré,

fui solo humana, perdónenme.

Les di mi todo, el alma entera,

y si volviera el tiempo, igual lo haría, sin fronteras.


Su sonrisa fue mi fuerza,

su alegría, mi aliento.

Y aunque cayera mil veces,

renacía en cada intento.


Un tren, una muñeca, un carrito,

una pelota, un disco de hockey,

cien ciudades nos vieron de la mano,

miles de cielos fueron nuestro norte.


Y si en el viaje alguna vez erré,

fui solo humana, perdónenme.

Les di mi todo, el alma entera,

y si volviera el tiempo, igual lo haría, sin fronteras.


Hoy los contemplo partir felices,

tejiendo el mapa de sus sueños,

y solo quiero susurrarles:

donde vayan, aquí tendrán su hogar eterno.


Me quedo orgullosa, me quedo en paz,

con la vida escrita en sus pasos.

Mis niños, mis tesoros, mis amores,

mi corazón les pertenece, siempre intacto.


Criamos almas libres, con ganas de volar,

que hoy se atreven a soñar sin miedo,

a explorar y a descubrirse en el camino.


Quedamos dos y medio en casa,

y ese medio es luz y melodía,

el refugio donde todo se disuelve

y el futuro nos sonríe, día tras día.


Jeanette Somocurcio® Conversando con una taza de café®



 
 
 

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